Los Trastornos del Espectro del Autismo son un grupo de trastornos de origen neurobiológico que afectan a todo el desarrollo de la persona, produciendo cambios cualitativos y cuantitativos en su proceso cognitivo, alterando su manera de estar y de relacionarse con su entorno.
Hablamos de espectro porque comprende a un grupo de trastornos y de manifestaciones clínicas que, aunque comparten un núcleo común, muestran una gran variabilidad de conductas y expresiones.
En los últimos tiempos, este grupo de trastornos ha experimentando un incremento alarmante. Actualmente, las personas con TEA son uno de los grupos de discapacidad más frecuentes, afectando a 1 de cada 110 nacidos.
Estos trastornos aparecen a lo largo de la primera infancia (18-30 meses), siendo muy importante su diagnóstico precoz para intervenir eficazmente y mejorar su pronóstico.
La mayoría de las personas con TEA tienen necesidades importantes de apoyo a lo largo de toda su vida, mostrando una gran dependencia para desenvolverse en su entorno.
En todos estos trastornos están alteradas habilidades relacionadas con la comunicación, la interacción social y la flexibilidad cognitiva y conductual.
Las personas con TEA mejoran significativamente con una intervención adecuada, adquiriendo aprendizajes que posibilitan su adaptación personal y social. El tratamiento más eficaz es el educativo. Bajo una intervención multidisciplinar, los programas educativos deben ajustarse individualmente a la persona, procurando su máximo bienestar emocional y su mayor calidad de vida.
Qué NO es el autismo
El Autismo…
NO ES una enfermedad.
NO ES la consecuencia de un bloqueo afectivo debido a una educación inadecuada.
NO ES algo exótico o poco frecuente.
NO ES en la mayoría de los casos sinónimo de altas capacidades intelectuales.
NO ES una incapacidad absoluta para mostrar afecto y relacionarse.
NO ES un trastorno infantil.
NO ES un comportamiento por el que una persona normal se “aisla” voluntariamente del mundo externo.